









Así era era el área de trabajo en los inicios:

Y ahora:

Ah! no puedo evitar sentir nostalgia y recordar viejas aventuras... Snif!
Tu, ¿desde que versión recuerdas?














¿Qué busca (y qué logra) un cliente con un concurso especulativo?
Cualquier cliente es libre de manejar su negocio como mejor le convenga.
Cualquier diseñador o artista gráfico es libre de entrar a los premios o concursos que desee.
Ahora bien ¿cuál es el objetivo de un concurso especulativo?
Un cliente que no paga por un concurso generalmente no le invierte tiempo al proyecto.
Supuestamente, el cliente somete un proyecto a concurso para poder elegir la mejor alternativa de diseño entre muchas opciones, sin tener que invertir en esa selección.
Con ello supuestamente obtendrá la mejor opción para el logro de su objetivo.
Ahora bien, el esfuerzo del diseñador en concursos no remunerados no va a ser el mismo que cuando exista una remuneración, máxime que tampoco vamos a obtener un beneficio a futuro.
La primera conclusión al respecto es que al cliente no le conviene actuar de esta manera.
Por otro lado, el cliente no le dedicará al análisis y a la selección del diseño ganador lo que le invertiría si le costara.
La segunda conclusión es que un concurso de este tipo no le conviene al diseñador.
Por lo tanto, juntando las conclusiones uno y dos, deducimos lo siguiente: un concurso de este tipo no le conviene a nadie.
Adicionalmente, al tratarse de concursos no pagados (y por lo tanto de poca importancia), el cliente esperará normalmente el último momento para entregar las bases del concurso, suponiendo -como por arte de magia- que tendremos el tiempo suficiente para desarrollar un proyecto funcional acorde con sus necesidades.
Otro de los problemas de este tipo de concursos es que hay altas posibilidades de que los diferentes concursantes reciban la información de manera diferente, lo que hará que las propuestas (tanto técnicas como económicas) sean diferentes.
Ello se traducirá normalmente en una pérdida de tiempo para el diseñador.
Como este tipo de propuesta no cuesta, el cliente (o alguno de sus representantes) podrá someter cualquier capricho a concurso, incluso cuando no haya presupuesto destinado para ello ni la intención firme de llevarlo a cabo.
Con nuestra complicidad como gremio, el cliente normalmente logrará convocar dicho concurso.
Los concursos no pagados sólo existirán con la complicidad del gremio.
Por la misma razón, es común que el cliente tome elementos del diseño uno, los combine con los del diseño dos y le solicite el proyecto al diseñador tres (normalmente más barato), o suspenda temporalmente el proyecto como si con ello adquiriera la propiedad exclusiva de las ideas y su posterior uso.
Ello también sucede porque en estos casos ni nosotros le damos un valor a nuestro trabajo.
Lo leí en el site de ENCUADRE.













La nueva imagen, un pato tocado con una gorra con la visera hacia atrás, fue elegida tras efectuar un concurso entre hijos de la cooperativa, a los que se pidió diseñar el nuevo emblema de la refresquera.
La cooperativa utilizó la imagen del pato Donald desde 1940. Una verdadera tradición en México.
Vía Olganza








Que el diseñador sea firme en todas las cosas seguras, y temeroso en las cosas peligrosas; que evite toda práctica y tratamiento no confiable. Debe ser amable con el cliente, considerado con sus asociados, cauteloso en sus pronósticos. Que sea modesto, digno, educado, compasivo y piadoso; ni codicioso ni extorsivo con el dinero; pero por otro lado que su remuneración sea acorde a su trabajo, a los medios del cliente, a la calidad del caso y a su propia dignidad.Lo que un diseñador debe ser










